Banca mexicana busca modernizar sistemas core sin abandonar el lenguaje COBOL
Instituciones financieras en México enfrentan el reto de actualizar sus infraestructuras digitales para competir con neobancos sin prescindir de la estabilidad de sistemas legados.

El sector bancario mexicano se encuentra en una encrucijada tecnológica crítica este 25 de agosto de 2026, al buscar un equilibrio entre la innovación digital y la estabilidad operativa. La mayoría de las grandes instituciones financieras del país aún dependen de sistemas core desarrollados hace más de cinco décadas bajo el lenguaje COBOL, una infraestructura que, si bien garantiza robustez en las transacciones, representa una barrera significativa para la agilidad que exige el mercado actual ante el crecimiento de los neobancos.
La dependencia de estos sistemas antiguos eleva considerablemente los costos de mantenimiento y complica la integración de nuevas soluciones basadas en la nube o inteligencia artificial. Expertos del sector financiero señalan que el riesgo de una migración total puede ser elevado, por lo que la tendencia actual se inclina hacia la modernización por capas, donde se crean interfaces modernas que interactúan con el núcleo tradicional sin necesidad de reemplazarlo por completo.
Esta estrategia permite a los bancos mejorar la experiencia del usuario y lanzar productos financieros con mayor rapidez, cumpliendo con las exigencias de digitalización supervisadas indirectamente por el Banco de México y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores. La intención es evitar las interrupciones operativas que supondría una sustitución radical de los sistemas que procesan la mayor parte de las operaciones de crédito y ahorro en el país.
El desafío para los directivos bancarios es capacitar a equipos técnicos que comprendan tanto las arquitecturas modernas como la lógica de negocio incrustada en el código antiguo. A medida que la competencia por captar clientes digitales se intensifica, la capacidad de estas instituciones para adaptar su arquitectura informática determinará su relevancia en el ecosistema financiero mexicano en los próximos años.


